Todos somos idiotas

Todos somos idiotas

En nuestros días es difícil estar en cualquier lugar sin que se llegue ver a gente con la mirada clavada en sus celulares, Tabletas o Laptop, lo que hace algún tiempo se hacía en la tranquilidad de la casa u oficina hoy se hace en lugares públicos, hace una década incluso la gente revisaba sus redes sociales o correos electrónicos cuando estaba sola, apartada en alguna mesa de un café, de preferencia Starbucks, mostrando cuan intelectuales eran; hoy día esta actividad se lleva a cabo en compañía de otras personas, el motivo, el pecado mas común, Vanidad. Llamar la atención se justifica con que se tiene una vida muy ocupada, nos queremos distinguir por ser alguien importante, con mucho trabajo, el caso es parecer que se hace mucho, aunque en realidad no se hace nada, “El que Mucho abarca, poco aprieta”, todo esto ha convertido a las personas en inseguras, ya no se piensa antes de actuar, solo se mueven como tontos, buscan en otras personas aprobación, si el asunto solo fuese un problema de auto estima, no estaría escribiendo nada, el problema va mas allá, esta actitud a comenzado a estorbar y marginar a aquellos que respetamos el tiempo, disfrutamos la compañía y convivencia.

Nos hemos convertido en idiotas, ya sea por pertenecer al grupo de pseudo intelectuales vanidosos contemplativos llenos de inseguridad políticamente correcta o por tener conocidos que practican este ejercicio artístico, he intentado comportarme así y se que es un arte hacerse el idiota, la razón es que al momento de platicar, discutir o tener una diferencia con estas personas, es imposible razonar, sus conocimientos básicos de cualquier tema (Abarcan todos) son mas empíricos que teóricos y esto obstaculiza cualquier acuerdo de entendimiento, al clavar nuestra vista en estos aparatos eléctricos deberíamos de buscar un rincón, pared o silla para atender el asunto, es decir dejarse de mover por un momento, no contestar el teléfono en un lugar cerrado y público, muchas veces he estado en un lugar donde alguien contesta el teléfono a gritos, habla a gritos y explica a gritos, considero esto debería de ser tan prohibido como el fumar en un lugar cerrado, además no entiendo a las personas que se separan el teléfono del oido para hablar apuntando a su boca y después se lo llevan al oido de nueva vuelta para escuchar, los que ponen en altavoz su teléfono, son los personajes mas absurdos enamorados de su voz, sin una gota de inteligencia en la cabeza o imaginación, es muy común que cuando salgo a caminar, al cruzar una esquina o un semáforo observe con atención a los conductores de los vehículos, ya que al estar sumergidos en sus celulares no se fijan que esta pasando frente a ellos y arrancan, ya mas de una vez me han aventado un auto por descuido y distracción, durante mis reuniones o comidas, al momento de querer aclarar un punto confiamos ciegamente en la información que sale del internet para aclarar el punto, lo cual es bastante absurdo ya que debería solo ser una referencia la mayoría de la información de la red esta fuera de contexto.

Hoy en día con las herramientas que nos proporciona la tecnología deberíamos de estar mucho mas atentos, disfrutar mas de nuestro alrededor, de las personas, aprovechar nuestros días, acercarnos con otros, debemos de dejar de utilizarla al revés, nos alejamos entre nosotros, pensamos menos, somos mas ansiosos, impacientes, todo lo queremos ahora mismo; debemos enfrentarnos de vez en cuando con nuestros pensamientos, con las distintas formas de pensar de otros y aceptar que somos y pensamos diferente, como individuos, recordar que podemos estar equivocados, de ser así investigar y discernir para aprender algo nuevo, planear, ser pacientes y esperar el momento correcto para llevar a cabo una empresa, al estar en compañía de amigos y familiares, discutir de forma sana, hay ocasiones que discutimos como si fuera de vida o muerte tener la razón, pensar con profundidad los problemas, tomar la opción de verlos de distintas formas, en un mundo donde todos caminamos con pasos seguros sin tomar riesgos por temor a no tener la razón, copiamos esquemas ya probados, cuando justo en nuestras manos podemos leer de tantos y tantos que diario toman riesgos y se equivocan, pero al final preferimos ser estúpidos, mantenernos mediocres al margen de la vida, desgastándonos en la búsqueda de la aprobación colectiva.

Es importante que comencemos a no estar ocupados, probemos que somos inteligentes y que trabajamos de forma efectiva para que el día nos de la oportunidad de voltear al frente, ver al que esta a nuestro lado, discutir con un café, darnos el tiempo de no saber nada para dejarnos sorprender, convivir mas con las personas, apagar Televisión, celulares, tabletas y computadoras, utilizarlas como herramientas, no como sustitutos de compañía, y de vez en vez, disfrutar el silencio y la soledad, quizá así dejemos de estar tan estúpidamente sumergidos en la ignorancia y envidia.

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