PRIMERO TE ENOOJAS, DESPUÉS TE ARREPINTES.

Estás en un restorán en una importante cita, llega tu primer plato, una sopa, no es lo que pediste y llega fría. Tu rostro comienza a tensarse, tu cuello comienza a hincharse y ponerse tieso, tus manos se cierran convirtiéndose en puños, aprietas los dientes, Volteas a ver al mesero y lo insultas, reaccionas ante su error. Le haces saber lo inepto que es. Los precios de esté restorán no justifican la ineptitud del mesero y la falta de responsabilidad del gerente del lugar. Prometes nunca más venir a esté lugar. Te sientes engañado por la aplicación de tu celular que calificaba el recinto con cinco estrellas.

Perder una llave, ser rechazado por alguien, no aprobar un proyecto son detonantes para reaccionar de manera exacerbada, parece justificado, pero en realidad esto solo prueba que Darwin tenía razón. La ira, el enojo y la furia son emociones que nos dicen estás en peligro, emociones que se desarrollaron cuando nuestros antepasados eran presas de especies superiores y que amenazaban su existencia. Por eso cuando alguien nos toca el claxon mientras nosotros nos estacionamos o esperamos al alguien, respondemos como si fuese un ataque a nuestra propia supervivencia.

El depredador actual.

En la actualidad hay muchas cosas que han reanimado este comportamiento y que debilitan nuestro autocontrol. Gobiernos con ideas populares que buscan soluciones inmediatas embruteciendo a los votantes, aparatos electrónicos que juzgan nuestro comportamiento, series de televisión, películas “Hoollywoodenses”, noticias que nos dicen de que hablar y de que preocuparnos, gente que evita la discusión y critica, personas que descalifican y teorías de conspiración…cosas por el estilo.

Unos evitan conflicto, se esconden en una cueva, señalan, critican, juzgan. Otros, toman piedras, garrotes y salen a luchar contra los depredadores escondidos en la turba. En si ninguno de los dos grupos podría decir quien es el enemigo, pues, el enemigo está dentro de nosotros. En nuestras cabezas.

La fragilidad.

Al igual que nuestros antepasados, somos frágiles, ellos supieron sobrevivir a sus depredadores, no extinguiéndolos, si no aprendiendo un lenguaje común para comunicarse, aprendieron a usar los pulgares para crear herramientas y la imaginación para entender que frente a frente, no tenían oportunidad, de eso ya algunos miles de millones de años y aún queremos enfrentar a nuestros nuevos depredadores frente a frente, no sabemos usar nuestras herramientas que la evolución nos ha ayudado a desarrollar.

Somos víctimas de nuestras propias creaciones, en lugar de aprender a utilizar estás, alguno de nosotros comprendió nuestros miedos y los explotó en benefició de algunos cuantos.

Hoy las noticias, ya no dan la nota e informan, ahora son opiniómetros oficiales, ¿recuerdan cuando las películas en verdad terminaban?, ¿recuerdan cuando nuestra imaginación hacía el resto… qué pasó entonces… ?, nos hemos convertido en presa fácil, nos engañamos a nosotros mismos con espejitos, defendemos lo indefendible —incluso si nos muestran hechos que contradigan lo que pensamos. Todo con tal de no ser presa de alguien. Preferimos ser presa de la ignorancia. Preferimos vivir con miedo.

Respira y piensa de nuevo.

Hamlet dudó del espíritu de su padre, tenía que estar seguro de lo que le decía, el no lograr conciliar su conflicto, entre lo que el quería que fuera realidad y la realidad, lo llevó a la tragedia y finalmente a la muerte. De alguna manera todos somos Hamlet.

Estar enojado, con ira, solo es estar bloqueado, no da espacio a tomar decisiones correctas, a ver distintas perspectivas, a escuchar, es claro, estás peleando por tu supervivencia, solo piensa, ¿qué te hayan tirado un poco de café en la camisa te va a llevar a la destrucción total?. Si consideras que esto es posible, quizá merezcas tener la misma suerte de Hamlet, me refiero a la tragedia, no a ser recordado.

El enojo es un estorbo, un obstáculo para crecer, avanzar. Desgasta. Hoy necesitamos de fuerza, energía, no debemos tener lugar para la ira, debemos, pensar, escribir, filmar, imaginar, construir.

Siempre ha sido mas difícil encontrar una solución que funcione para ambas partes, es difícil por que siempre nos hemos creído víctimas de un depredador, en realidad es lo más sencillo de hacer. No vamos a cambiar a un gobernante, no vamos a cambiar la manera en como las redes sociales funcionan, no vamos a cambiar la manera en como los noticieros trabajan, no vamos a cambiar a la gente en general, los que si podemos hacer es cambiar nosotros, aprender a ver las cosas que nos afectán desde otro punto de vista.

Debemos tener empatía. Hay personas que creen que el enojo es empuje, energía, fuerza. Yo creo es energía, pero negativa. En algún momento funcionó, pero ya no es una manera con la cual debamos resolver los problemas, seguir haciéndolo solo es aferrarnos al las soluciones y maneras del pasado, tenemos que aceptar nuevas ideas, escucharnos, entender que no todos son perfectos. Recordar que a manera de aprender de nuestros errores es que hemos llegado hasta donde hemos llegado y, será la manera de seguir avanzando.

Al final, estar enojado, por más que nos queramos convencer de lo contrario, es estar enojado con uno mismo.

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