SE CREATIVO, CONFÍA EN TUS INSTINTOS.

Mozart, se sentó a su escritorio y escribió su sinfonía número 40 en una solo noche, sin cometer un error, nota a nota la imprimía sobre el pentagrama. Jack Kerouac, después de su largo recorrido por la Unión Americana y México, llego a su casa y se encerró en un cuarto colocando un rollo de papel —para no perder el tiempo cambiando hojas en el rodillo de la máquina de escribir— se puso a escribir On The Road, sin correcciones o tachones, las ideas iban apareciendo en su cabeza.

Ambas historias son una especie de leyenda urbana. No hay manera de comprobar si son ciertas o falsas, en lo personal creo ambas son eso, leyendas. De muchos artistas y algunos genios, se dicen anécdotas fantásticas de como crearon sus grandes obras, algunas de estás anécdotas, promovidas por ellos mismos. Al investigar la veracidad de los hechos, nos topamos con muchas falacias, en otros casos las versiones son tan distintas de persona en persona que es difícil saber cual es la verdad.

Lo que tienen en común todas las anécdotas, es que todos los artistas tenían una rutina y la disciplina de la imaginación, crear todo en su cabeza antes de apuntar algo, una de las historias más fantásticas al respecto, es cuando Einstein formulo la teoría general de la relatividad, para su época y la manera de revolucionar la ciencia, solo se logro gracias a la capacidad su imaginación y, a la facilidad que tenía para explicar las cosas.

Deja los pretextos y ponte a trabajar.

¿Alguien sabe qué grandes obras se lograron en los retiros para artistas?, en lo personal no sé de ninguna. Hay trabajos que he visto producto de alguno de estos retiros, pero solo el tiempo dirá si formarán parte de las grandes obras o no. Todos tenemos pretextos para no pensar, imaginar y trabajar, por ello creo que existen estos retiros para creadores, al igual como muchos tienen dificultad para hacer amigos en la calle, existen las redes sociales. Dmitri Shostakóvich, le gustaba divertirse y salir a bares con sus amigos, no era tímido al tomar, pero en su cabeza derrepente aparecían los tonos exactos, las notas musicales que buscaba y en plena fiesta se quedaba en silencio, en su cabeza aparecía la música, la pieza completa, después de tenerla lista de principio a fin, no antes, se encerraba a escribir lo que en su imaginación se había producido. Lo que lograba era producto de una férrea disciplina.

La creatividad no es una de esas cosas que se dan de la noche a la mañana, de hecho creo todos los seres humanos somos creativos, pero pocos son los que deciden llevar a cabo lo que imaginan. Para hacerlo es necesario tener valor y una mente abierta para la critica, sobretodo, la conciencia sobre el trabajo necesario para llevar nuestros sueños al papel. Por hablar en términos generales. Entre más original e innovadora sea nuestra idea, más tiempo, trabajo y esfuerzo para lograrla.

La inspiración solo llega a aquellos que trabajan en buscarla.

La mayoría de las personas pensamos que por tener muchos sueños, imaginación, estamos listos para hacer la próxima maravilla del mundo, esto es falso. La creatividad es algo que se alimenta día a día a través de la rutina, a través de estudiar, leer, aprender cosas nuevas, estas características sirven para formar un carácter que se enfrentará con las dudas en uno mismo, que deberá aprender de los errores y sobreponerse a los fracasos. Verá que sus ideas no son ni las más originales, ni las más grandes. Las personas que le contestan a los críticos con gritos y sombrerazos, solo son personas que quieren llamar la atención justo por su falta de imaginación y creatividad. A la critica hay que apreciarla, valorarla y aprender de ella.

Los artistas e inventores que desde pequeños compusieron su primera canción, pintura o ya hablaban tres idiomas, se logró, por una disciplina tipo militar de los padres o por tener el síndrome de Savant, los segundos son pocos en la historia de la humanidad, los primeros alcanzaron el éxito en su vida como resultado de adaptar sus tiempos de trabajo a sus labores del día.

El hábito hace al monje.

Crear una disciplina de trabajo, no es sencillo al principio, pero después de acostumbrarse a ello todo se facilita. No importa cual sea la manera en que una persona acomode sus horarios, si alguien, digamos un escritor, todos los días escribe a la misma hora, por un determinado tiempo, después de unas semanas será un hábito y en ese momento siempre estará sentada la inspiración a un lado, no tendrá que estarla buscando en formulas milagrosas o leyendas urbanas de artistas del pasado, solo porque alguien crea que hay una manera de conseguir las cosas de forma fácil no quiere decir que esto sea cierto, para todo se requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Si no cualquiera lo haría.

Todo inicio es difícil.

Tener un espacio, una hora para comenzar a trabajar es algo que se construye, no al primer intento, si no poco a poco, es el lugar donde tu enfoque está al 100 por ciento, estás cómodo, en confianza. Ahí es donde comienzas a construir con paciencia las condiciones para que llegue la creatividad.

Iniciar algún proyecto, se requiere de un extra de energía, tienes que vencer dudas y miedos internos, crear un plan de trabajo para saber donde iniciar, pero una vez que logras reunir todo, en ese momento el despegue es sencillo, mantener a flote todo, es solo cuestión de motivación y que mejor motivación que el lograr algo distinto y que va a servir a otras personas.-

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