DISFRUTANDO TU TRABAJO.

Nueve de la mañana, miras a la gente a tu alrededor, tu cabeza comienza a tener una idea para una película, un cortometraje a lo mejor para una novela. Sacas tu celular, haces una anotación rápida. Durante el camino la piensas la disfrutas, llegas a casa estás decidido a escribir, tienes las ideas frescas en tu cabeza. Antes tienes que preparar algo de comer, mientras, revisas tu correo, redes sociales, haces esa llamada pendiente, ahora si listo para comenzar, buscas títulos, navegas en internet. Por fin el primer enunciado. Editas, buscas sinónimos, referencias en linea, navegas por la web otro rato. Estoy bloqueado, cansado; mañana hago tiempo para escribir enfocado, sin interrupciones. Nunca sucede.

La mayoría de las personas fueron enseñadas para odiar las matemáticas, física, química, en si todas las ramas de la ciencia, sin embargo, las mismas se fascinan con cualquier avance que exista en el mundo en alguna de estas disciplinas. No entender de matemáticas, no disfrutar de álgebra o calculo, es no interesarse por el lenguaje de la naturaleza. Un poco de culpa la tienen los maestros y los sistemas de educación, otro tanto es porque estamos educados para ser perfectos, solo los tonto se equivocan, tienen errores, solo los ignorantes hacen preguntas.

Destino el fracaso.

Hay personas que todos los días trabajan enfocados en alguna tarea creativa, entre seis a ocho horas en promedio; estas personas no son super hombres, han creado un sistema, una rutina, saben que si no hacen esto todos los días, incluyendo los fines de semana, no lograrían crear gran cosa.

Al aprender alimentamos nuestra creatividad y para aprender algo tienes que estudiar, trabajar. Si crees que estudiar uno o dos días antes de un examen es la manera correcta, estas viviendo en el error. Está forma de trabajo-estudio no te permite aprender, además formas un hábito que no solo te convertirá en alguien promedio y poco original, si no en alguien que desgasta su creatividad e imaginación en cosas sencillas, como publicar selfies con cara de pato o fotos de libros subrayados con palabras que no entiendes pero se oyen bonito ó poemas simples para personas simples. Quizá esto sea lo tuyo y está muy bien, pero si de verdad quieres sobresalir del promedio, es muy fácil, solo necesitas un sistema de trabajo, aplicarlo te llevará unos días de esfuerzo y disciplina.

Las personas al ver algo así como:

Se bloquean, se sienten incomodas, se aburren, se distraen, evaden y cambian de tema o asunto, la razón, no entienden letras, números, pasaron su vida aprendiendo matemáticas a la fuerza, en lugar de ver su manera práctica. Han pasando su vida huyendo de lo inevitable. Es el mismo resultado que se obtiene al querer poner a trabajar la imaginación de un día para otro, durante dos, tres, seis horas. De ahí que cuando estamos listos para escribir nuestra siguiente gran idea hay cosas más importantes que hacer, como contestar ese Whats up de grupo, o ver los videos de youtube del día, eso es más sencillo que pensar.

Estamos acostumbrados a saber de todo, si alguien nos para en la calle y nos pregunta una dirección, siempre damos indicaciones aunque no sepamos ni siquiera donde estamos nosotros mismos. No debes enseñar el hambre. Al parecer en algún lugar de la biblia está dicho que decir No sé es pecado.

Por hoy fue suficiente mañana continuamos.

Estas palabras son de personas sin metas claras, que no tienen dirección, por lo general todo el trabajo lo reservan para el último momento. El resultado de no tener una metodología de trabajo es que se van dejando pequeñas cosas sin hacer, que al final se vuelven grandes cosas. Una pequeña fuerza genera una gran reacción. Lo mismo sucede cuando estás leyendo, en una clase o una junta de trabajo, tienes una duda y por apatía, temor, decides resolver la duda después, buscarlo en internet o algo parecido. Estas características son de gente que hace trabajos promedio, la gran mayoría con mediocres resultados y, debido a que lo importante o difícil se quedó al último, no aprenden de sus errores, reflexionan y corrigen. Probablemente se vuelvan a cometer los mismos errores una y otra vez, sin darse cuenta. Así se crea un mal hábito.

Antes de hacerlo visualiza.

Crear un sistema de trabajo no es cosa del otro mundo, solo se debe imaginar como se va a llevar a cabo la tarea, hacer un plan y ponerlo en practica. Dar un tiempo para saber su funciona o no, corregir, volver a poner en practica. La paciencia de ir visualizando los proyectos, su elaboración paso a paso, hace que la mente piense en cosas reales. Uno de los trucos es dividir la tarea en tantos pasos sea posible, dejando al final espacio para revisar y corregir, esto es muy importante.

Estás enfocado en algo, derrepente te topas con un obstáculo, te bloqueas. Esto es común cuando queremos resolver cualquier cosa a golpes. Cuando en tu caja de herramientas solo tienes un martillo, con el intentas arreglar todo. En cambio si tomas un descanso, haces cualquier otra cosa que no demande tanto de esfuerzo mental, como por ejemplo, salir a caminar, tomar un baño, preparar un café estilo barista, le estamos dando la oportunidad a nuestra mente que trabaje en lo obscurito y encuentre la solución a lo que nos está deteniendo, así cuando regresemos al momento donde nos bloqueamos veremos todo de distinta manera, la respuesta será obvia. De ahí el hacer tiempo para las cosas que son importantes y tener mas de un martillo en la caja de herramientas.

Trabajar en bloques —un tiempo concentrado y un tiempo en estado difuso— ayuda a resolver y evita el desgaste o hartazgo a las tareas, además como obsequio la creatividad mejora de manera significativa, aprendes a ser paciente, organizado y perseverante. Con el tiempo tus trabajos irán mejorando de calidad.

Hay personas que nunca encuentran el tiempo, siempre hacen todo de manera urgente, fíjate bien en estas personas y verás que por lo general tienen los mismos patrones de conducta, hacen varias cosas a la vez, son inseguras, tienden a revisar mensajes o correos constantemente, carecen de total organización mental, les gusta aparentar que trabajan mucho. La verdad es que si trabajan mucho, algunas hasta 18 horas al día, pero ¿el trabajo que están haciendo es significativo, de calidad?. Eisenhower decía —Lo que es importante no es urgente y rara vez lo urgente es importante.

El infinito y más allá.

¿Por qué le tenemos miedo a las matemáticas?, ¿por qué no escribimos esa gran novela todos los días?, ¿por qué estamos acostumbrados a entregar todo al último?. La ignorancia avanza dos lugares. El miedo a preguntar produce apatía mental. Cuando la mente no entiende algo, crea un atajo a espaldas de nosotros. Así esta bien, ni modo que lo vayan a revisar, chingue a su madre, ya hay que entregarlo como esté. Sin embargo cambiar solo es cuestión de aceptar que uno no sabe nada, que nos equivocamos y necesitamos tener un sistema de trabajo; al final un trabajo hecho con toda tu capacidad, esfuerzo y entrega, da la sensación de éxito y te motiva a perfeccionar tu sistema, pues, hacerlo poco a poco en bloques, no te desgasta, no es una tortura y la mente agradece siempre cuando aprendes algo nuevo, recuerda su objetivo principal es ser creativa.

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