PONIENDO LA PIEL EN EL JUEGO.

George Orwell menciona en una de sus reglas para escribir que siempre debemos de usar una voz activa en lugar de una voz pasiva. La regla la podríamos aplicar en nuestra vida diaria.

En días recientes durante una junta de trabajo, mis amigos y yo iniciamos una discusión sobre el rumbo politico que se está llevando en el país. El tema arrojo varios datos, que bien podíamos confirmar de manera estadística, varios decidieron confrontar los hechos con suposiciones o puntos de vista personales.

La discusión se convirtió en un ir y venir de datos absurdos que arrojaba google. Quien no lograban defender sus puntos de vista con hechos, lo hacía diciendo barbaridades, exponiendo suposiciones.

Desde donde me encontraba sentado, escuchaba en silencio. Ignoraba todo acerca de los temas, sabía además que todos los involucrados, estaban igual de alejados que yo de estos asuntos.

En los tiempos de hoy es fácil toparnos con personas que lo creen saber todo, peor aún, que se ven a ellos mismos como expertos en distintas profesiones. La era de la información se está convirtiendo en la era de la desinformación.

La crítica especializada.

Es cómodo estar acostado frente al televisor navegando en internet, escribir un hashtag aludiendo las fallas de otra persona. Criticando su comportamiento, ya sea misógino, de discriminación, arrogante, etc. Hasta ahí llega nuestro activismo, señalando. También es fácil criticar el trabajo de otros, hasta ahí llega el conocimiento. Así nos sentimos satisfechos de hacer lo correcto.

El internet le dio voz a los oprimidos y libertad a la gente creativa que necesita de espacios para expresar sus ideas, también acrecentó la brecha entre el seudo-activista y el que protesta en las calles. De un momento a otro las personas pasivas se vuelven activas, tan solo apretando una teclas en una pantalla que no contesta. Es algo que funciona de momento, a la larga esto convertirá a los espacios públicos en lugares desiertos.

Es fácil ofender a lo lejos, evitar el rechazo, el dialogo, la negociación. No nos interesa involucrarnos, parece que cada vez más la gente tiene miedo a la aventura de vivir.

Cinco segundos antes de responder.

Cuando decides ser una persona con voz activa, tomas riesgos. A través de la critica y discusión, crecemos. Antes de entrar en una discusión, detén tu amígdala cerebral por cinco segundos. ¿Es necesario te involucres en un intercambio de palabras que te llevaran al absurdo?.

Recuerda que discutir con alguien es entrar en su mente. ¿Quieres estar en la mente de esa persona?. A veces la situación es inevitable, por ejemplo con la familia. En estos casos pon a trabajar tu imaginación en algo más productivo, es mejor estar callado y guardar energía para un proyecto importante, disentir en un tema sin importancia, su resolución no lleva a ningún lado; se consiente, nunca vas a cambiar la opinión de alguien que no tiene el valor de hacer las cosas.

Sabes que estas en una critica absurda, cuando se comienza a descalificar. Lo importante no es demostrar que yo tengo la razón, si no mostrar que tú estás equivocado.


El tiempo de una persona es muy valioso, se debe defender a capa y espada. El tiempo se ocupa en hacer cosas que a uno le importan. ¿Por qué perderlo en asuntos triviales?.

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