EL MITO DE OBTENER UN GRAN PÚBLICO.

Photo by Elijah O’Donnell on Unsplash

La verdad siempre descansa en la minoría, y la minoría siempre es más fuerte que la mayoría, porque la minoría generalmente está formada por aquellos que realmente tienen una opinión, mientras que la fuerza de la mayoría es ilusoria, formada por las pandillas que no tienen opinión, y quien, por lo tanto, en el próximo instante (cuando es evidente que la minoría es la más fuerte) asume su opinión … mientras que la Verdad vuelve a convertirse en una nueva minoría.

Søren Kierkegaard

Las maneras más comunes para aumentar nuestras listas con “muchos” amigos, “muchos” seguidores, “mucho de algo”, son:

Mentir. Inventar un rumor es sencillo; rodeados de tantas redes sociales y bajo el manto de la libre expresión, señalar a cualquier persona es fácil. Apoyado en el apático activista de sillón que cree que al criticar algo anteponiendo “#”, ha hecho su labor social del día, se mofa desde la comodidad de su sillón y queda satisfecho del cambio que ha logrado; el IYIque dice una cantidad de barbaridades sobre la evolución, los vegetarianos, las vacunas, etc. embobando a quienes lo consideran experto.

Crear una teoría de conspiración. Cualquiera puede hacer un texto que bien cabría en la expresión “Engaña Pendejos”. En el 2012 el Ejercito Mexicano adquirió el detector de droga y explosivos ADE 651 o también conocido como GT200, precio por unidad $350,000 pesos MX, no voy siquiera a intentar saber cuantos se compraron en total — lo dejo a criterio del lector — pero la gente del gobierno y muchos ciudadanos fanáticos defendían la efectividad de este aparato; basta con pensar cualquier tema para encontrar algún patrón que se acomode a la fantasía que deseamos expandir-comunicar y tres personas que lo crean, la falta de curiosidad y la apatía por investigar nos llevaba buscar la información que se acomodé a lo que creemos, además la poca credibilidad — muchos casos ganados a pulso — en investigadores o expertos, da facilidad a caer en cualquier juego organizado por un farsante.

Atacar. Desprestigiar a una persona, es de lo más práctico. Atacar es una manera de distracción, consideramos a todos contrincantes — estás conmigo o en mi contra — no aceptamos argumentos en contra de lo que pensamos o decimos; es importante ser el primero en atacar, así, rápido olvidamos lo que inició todo. Simple, decir las “verdades” de otra persona es una manera de llamar la atención.

Observa a aquellos que tienen más público en sus respectivos medios o temas, el promedio será más o menos así: 80% de su fama se basa en mentir, crear una noticia amarillista, infundir miedo o atacar, el otro 20% consiguió su público a través de tener un trabajo autentico. En esta nueva era de la comunicación, todos hemos caído en alguno de estos juegos, todo ocurre tan rápido, es como reírse de un chiste dos horas después.

Nada podrá medir el poder que oculta una palabra.

Álex Grijelmo

No nos dejemos engañara de manera fácil; divulgar una noticia de la cual suponemos su veracidad, es algo inmoral. Las notas de contenido amarillista son adictivas para nuestra mente — como el azúcar. Los temas que se proponen en redes sociales solo confirman lo que queremos creer; una de las habilidades de la especie humana es encontrar patrones.

Carl Sagan en su libro The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark en el capítulo “The Fine Art of Baloney Detection” nos da un kit de herramientas para evitar caer en discusiones absurdas, que bien se puede aplicar para evitar dejarnos llevar por noticias falsas:

  1. Siempre que sea posible debe haber una confirmación independiente de los “hechos”.
  2. Fomentar el debate sustantivo sobre la evidencia desde todos los puntos de vista.
  3. Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: las “autoridades” han cometido errores en el pasado. Lo volverán a hacer en el futuro. Quizás una mejor manera de decirlo es que en ciencia no hay autoridades; a lo sumo, hay expertos.
  4. Gira más de una hipótesis. Si hay algo que explicar, piensa en todas las diferentes y formas en que podría explicarse. Luego piensa en las pruebas mediante las cuales podría refutar sistemáticamente cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que sobrevive a las pruebas en esta selección darwiniana entre “múltiples hipótesis de trabajo”, tiene muchas más posibilidades de ser la respuesta correcta, que si simplemente hubiéramos creído con la primera idea que nos llamó la atención.
  5. Intenta no apegarte demasiado a una hipótesis solo porque es tuya. Es solo una estación de paso en la búsqueda del conocimiento. Pregúntate por qué te gusta la idea. Compárala de manera justa con las alternativas. Ve si puedes encontrar razones para rechazarla. Si no lo haces, otros lo harán.
  6. Cuantificar. Si lo que sea que esté explicando tiene alguna medida, cierta cantidad numérica adjunta, es más fácil discriminar entre las hipótesis en competencia. Lo que es vago y cualitativo está abierto a muchas explicaciones. Por supuesto, hay muchas verdades que deben buscarse en los muchos problemas cualitativos que estamos obligados a enfrentar, pero encontrarlos es más difícil.
  7. Si hay una cadena de argumentos, cada enlace de la cadena debe funcionar (incluida la premisa), no solo la mayoría de ellos.
  8. La navaja de Occam. Esta práctica regla nos insta a enfrentar dos hipótesis que explican los datos igualmente bien para elegir la más simple.
  9. Siempre pregunta si la hipótesis puede ser, al menos en principio, falsificada. Las proposiciones que no se pueden comprobar, que no se pueden verificar no valen mucho. Considera la gran idea de que nuestro Universo y todo lo que contiene es solo una partícula elemental, un electrón, por ejemplo, en un Cosmos mucho más grande. Pero si nunca podemos obtener información fuera de nuestro Universo, Debes poder verificar las afirmaciones. Los escépticos inveterados deben tener la oportunidad de seguir su razonamiento, duplicar sus experimentos y ver si obtienen el mismo resultado.

Decidir es difícil cuando tu día está lleno de hábitos que no te ayudan a alcanzar tu metas del día, ¿por qué desgastar tu mente en noticias que de fondo no van a hacer un cambio trascendental a menos que tomes alguna acción concreta?. Enfoca tu energía y mente en compartir palabras positivas, piensa si lo que dices o escribes es verdad, pero sobretodo decide en que discusiones participar.

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