ABANDONO.

Las platicas entre un grupo de personas arrojan una variedad de temas, muchos de estos fácilmente caen en una repetición de puntos de vistas. Cuando nos hartamos de discutir o nos vemos confrontados con nuestras creencias, abandonamos la conversación, las almas simples lo hacen ofendidos, los que tienen un poco de imaginación acuden al sarcasmo.

Desde pequeños nos acostumbramos de manera rápida a abandonar las cosas. No puedes con la clase de gimnasia, déjala; el cachorro que te dieron en navidad es un desastre, enciérralo en la azotea o llévalo al campo a que se pierda; tu pareja es muy demandante, déjala; seguir tu sueño se ha vuelto complicado, busca algo mejor… por cualquier motivo vamos todo el tiempo abandonado las cosas.

La mayor de las veces abandonamos por influencia de terceros, nos sentimos intimidados o manipulados para dejar aquello que se presenta como un reto. Quienes no lo hacen así, se les decimos necios, inocentes, tontos; es un hecho que cuando hacemos caso a un tercero que nos pide dejar algo, se nos premia, ya sea como consolación o porque hicimos lo que se nos pidió — ¿Para quién será el premio de verdad?

Así conforme pasan los años, nos acostumbramos a abandonar, esto facilita muchas cosas al tener que escoger algún camino, pues, si este presenta alguna dificultad lo podemos abandonar en cualquier momento, no se nos enseño a que debemos de ser conscientes de nuestras decisiones, a saber que cada una de ellas tiene segundas y terceras consecuencias y si de verdad deseamos recorre el camino, debemos de ser responsables y aprender a superar obstáculos, porque lo importante no es llegar, sino saber llegar.

Claro que al haber sido premiados por evitar pensar y ser responsables, evitamos a toda costa algún enfrentamiento que cuestione nuestras decisiones, de ahí que lo que más abandonamos no es lo que nos importe, sí no aquello que al dejarlo ir no nos pueda reclamar: la familia, un perro, la pareja, tú sueños, los hijos… abandono porque es fácil de hacer.

Hay momentos en los que abandonamos algo o alguien por salud: una pareja abusiva, una casa apunto de derrumbarse, el crimen organizado… por supuesto todo tiene un contexto, no se puede

señalar a todos lo que abandonan algo; cada quien tiene sus razones. Para distinguir solo debemos escuchar con atención y entender si es una razón o una justificación, aun así, no debemos de juzgar ni a uno o al otro, debemos de juzgarnos a nosotros mismo a través de entender los motivos que llevan a tomar una decisión tan definitiva.

¿No es toda la vida patética y fútil? ¿No es su historia un microcosmos del todo? Nosotros alcanzamos. Nos aferramos. ¿Y qué queda en nuestras manos al final? Una sombra. O peor que una sombra: la miseria.

Sherlock Holmes.

Las incertidumbres.

La vida es difícil, eso es lo que nos dicen cuando no logramos alcanzar alguna de nuestras metas, o nos tardamos en llegar a ella. Seguro todos están contra ti, así nos consuelan los que tienen empatía. La vida en sí, no es difícil, es una aventura y está llena de incertidumbres que debemos de abrazar, ese es el llamado a la aventura. Para alcanzar los sueños debemos de trabajar, incluso cuando piensas haber logrado algo por un golpe de suerte, debes de ver atrás y seguro descubrirás que no ha sido suerte, sino el resultado del camino recorrido. Tú decides si sufrir a cada obstáculo o aprender a superar aquello que te detiene.

Seguro habrá cosas que es mejor abandonar — como esa discusión tonta que no va a llevar a ningún lado —, pero en lo general debes de escoger que batallas enfrentar y de preferencia sean aquellas que te acerquen a lo que deseas. ¿Qué sucede con aquellos que son responsables de las consecuencias de sus decisiones?, no abandonan, luchan por conseguir lo que desean, la competencia es contra ellos no contra un tercero, buscan ser mejores cada día y su propia aprobación.


Para alcanzar una meta, es apegarse a un proceso, ir creciendo con la experiencia, buena o mala, de todo se aprende sí uno está dispuesto, no es que nada sea fácil, si estás buscando algo que en realidad quieres, goza recorrer el camino, así no se te hará difícil. Sí buscas algo para complacer a otros o la aprobación de tus allegados, el camino va a ser difícil — estás haciendo algo que desde la niñez fue premiado. A veces la gente abandona eso que persigue, pues lo que esta persiguiendo es su misma cola, pero hay quienes logran alcanzar sus sueños, no abandonan, disfrutan la aventura y al llegar, son personas libres.

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