ARROGANCIA APARTE.

Hair-f way done. por Anthony Brooks – Artist

A todos nos gusta hablar, a pocos les gusta escuchar; los que hablan mucho dicen poco, he estado en conversaciones donde una persona platica cualquier tema con autoridad; parece que sabe de lo que está diciendo. En silencio escucha, estudia a la persona, descubrirás que mucho de lo que dice es vacío; la base de sus argumentos es la suposición. ¿Cómo logra mantener la conversación? A través de aparentar que sabe.

El mexicano está entrenado para saber todo, es poco común cruzarse en el camino con un ignorante con más preguntas que respuestas, esos son los pocos; son los que levantaban la mano en el salón de clases para preguntar algo absurdo, aún a pesar de que nadie sabe la respuesta, en coro nos burlábamos de él.

En una mesa de trabajo escuchábamos semi-atentos al más arrogante del grupo, los primero quince minutos de la reunión expuso los temas a tratar, alguien pregunto algo al respecto y desde ese instante, el arrogante, no volvió a soltar el micrófono. Lo escuche consciente de lo que decía por cinco minutos, después me perdí en su retórica y comencé a pensar en las cuentas por pagar, los cincuenta minutos restantes de su monologo capte dos o tres ideas. Más tarde frente a la computadora analice las ideas que había captado, ningún me era clara, recordaba que en la reunión me habían parecido sensatas. Confundido hablé con un compañero que asistió conmigo a la reunión, esperaba que él me pudiera explicar lo que yo me había perdido, su comprensión de las ideas era tan clara como la mía; tomé los puntos de la reunión y los arroje al bote de basura.

Sucede que muchas personas les gusta hablar sin detenerse a responder preguntas o aclarar puntos, identificar a estas personas es sencillo; si alguien lo interrumpe para hacer una pregunta o aclarar un punto, responde diciendo que eso no es importante. Se ve seguro al hablar, parece saber lo que dice y no permite interrupciones durante su exposición.

Vomitar ideas, no es una característica de alguien inteligente, es una característica de un apático. Cuando se tiene una idea, es para realizarla, encontrar la manera sencilla de materializarla, involucrar a otros para que te ayuden. He escuchado a más de una persona dar ideas y dar las indicaciones de como se debe llevar a cabo, en el desarrollo, su participación es virtual, cuando más. Los arrogantes llevan un proceso incompleto, hundido en lagunas y parchando errores; ¿quién es el responsable de estos errores? El arrogante piensa que es el ejecutor, por no comprender o por no haber seguido al pie de la letra las indicaciones, en la realidad quien debe cargar con la culpa es el que generó la idea: a)no superviso de la manera correcta, b)su actitud no dio espacio para aclarar dudas y c)él es el responsable del fracaso (el éxito de la idea siempre recae en el ejecutor).

La apatía es una característica del arrogante, no es que pase todo el día sentado rascándose la panza, por lo general da la apariencia de trabajar mucho, dormir poco y siempre parecer ocupado. Ser alguien ocupado no es sinónimo de alguien productivo, es peor, es sinónimo de una persona desorganizada.

Un arrogante, es un hoyo negro jalando la energía de aquello que está cerca, de su interior no podemos ver la luz, no le importan ni el espacio, ni el tiempo y cuando no logran contener sus fracasos y desilusiones, explotan, acabando con lo que tienen a su alrededor.

En muchos textos, de esos que escriben los famosos y millonarios compartiendo las claves de su éxito, sus estrictas rutinas y recomendando sus diez libros para triunfar en la vida, hablan de que para triunfar es necesario un poco de arrogancia. Es importante ser consciente de que hay mucha gente disciplinada, leen diario y van a misa los domingos, pero: a)no alcanzaron ningún tipo de éxito; b)no tienen el un éxito importante para que un editor les pague por escribir sus consejos; c)no le interesa compartir su vida con desconocidos. La arrogancia no está justificada, es destructiva, tarde o temprano hace explotar a su portador llevándose consigo a lo que tiene al alcance de su onda destructiva.


Abrazar la ignorancia es un signo de fortaleza, no es sencillo caminar entre las personas con la frente en alto, consciente de no saber mucho o nada. Hacer que te miren con párpados a media mirada y boca contraída, para semi-contestar tus preguntas. Es mejor abrazar la incertidumbre, la cual rige nuestra vida, buscar la certeza, es aburrido, estresante y te convierte en un esclavo de prejuicios. Es preferible caminar con libertad sin dar importancia a lo que las personas piensen de uno.

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