Nostradamus entre lineas.

Iztapalapa en la Ciudad de México pasó los meses en cuarentena como si fueran días normales. Caminar entre sus habitantes, verlos con sus cubre-bocas adornar sus cuellos y frentes, los supermercados sin ninguna norma para ingresar, el transporte público violando a Susana-distancia —en un espacio de dos metros caben cinco personas.

Ignoro si otros lugares de la CDMX estuvieron igual de relajados que en Iztapalapa, Coyoacán donde vivo, parecen todos los días, desde el 10 de marzo, primero de enero, con la diferencia que ni las cafeterías o el Potzolcalli están abiertos. El Jarocho ya solo te da café para llevar.

Pertenezco a la especie urbana llamada Freelance, yo me presento como entrepenuar, en realidad soy trabajador independiente. Desearía pasar el tiempo encerrado en casa, no puedo, tengo que ir al supermercado una vez por semana, ir al banco y pagar mis servicios en persona. Las causas de por qué tengo que hacer esto de manera presencial sin utilizar los servicios digitales, es tema para otro día.

Trato de evitar el transporte público, así que camino mucho, con el clima tan variado de estas épocas en la Ciudad es común sentir un pequeño escalofrío al cambiar de temperatura. Después de hacer una fila de diez minutos al sol para ingresar a un supermercado, tome mi carrito y justo al entrar, mientras saludaba al guardia de seguridad con un ademán de cabeza, estornude. Me cubrí la boca con el antebrazo, seguí todos los procedimientos marcados por el sector salud, al levantar mi mirada, estaban las personas detenidas en seco con sus ojos puestos en mí, como si hubiera dicho “congelados” o “esto es un asalto”.

¿Quién dice que la ignorancia no mata?

La Verdadera prueba del COVID-19.

Es tiempo que nos hagamos a la idea de vivir con la pandemia. Hoy en día la moda es hacer caso a las personas de ciencia —lo deberíamos de hacer en todo tiempo—, estamos pagando la multa por escuchar y creer en los políticos, especie que usa como base en la toma de decisiones a la popularidad; no profundiza en la solución de los problemas de la sociedad.

Poner nuestras esperanzas en que se encuentre la vacuna de un momento a otro, cual historia de una telenovela protagonizada por Lucerito y Thalia, es una vez más, no pensar en ciencia. Hagan un ejercicio de aritmética básico, piensen en cuanto tiempo nos llevaría producir siete billones de vacunas. Todos esos somos en el mundo.

Una solución es, hacer una prueba efectiva para saber quién está infectado y quién no lo está, listo, muy sencillo; i)a la fecha ninguna prueba que hay es efectiva; ii)los resultados no son inmediatos; iii)para que tenga que tener alguna seriedad la prueba ¿han visto hasta dónde tiene que llegar el hisopo nasal? Esto lo tiene que hacer alguien del servicio médico, veo difícil que la mayoría tengamos los huevos de meternos ese trozo de algodón hasta rozar nuestro cerebro, más cuando miro a la gente que le molesta utilizar un cubre-bocas y estar encerrado en su casa con sus seres queridos, peor, con uno mismo.

¿Dónde entra Nostradamus?

Las teorías de conspiración han sido uno de los deleites para aquellos que sumidos en el aburrimiento, preferimos de estas que leer o ver, las ya predecibles noticias “SERIAS”.

Uno de los grandes logros de la especie humana, es encontrar patrones en la naturaleza; con ellos hemos interpretado las estrellas y los astros, hemos llegado a la Luna, lanzamos un Tesla con rumbo a Marte y podemos utilizar nuestro GPS con toda confianza.

También podemos leer cualquier texto y adaptarlo a nuestro sesgo de confirmación, por supuesto en estos casos el principal protagonista es Nostradamus. Lo siento por los que llegaron en segundo lugar: Billy Gates, El Hombre detrás de la cortina y los Illuminati. Mención honorífica a la Biblia, el Corán y la Torá.

Sí eres alguien que piensa que el hombre no llegó a la Luna en 1969, deja de leer estas lineas.

La mayoría de las desgracias en el mundo actual nacen del hecho de haber dejado el arte y la ciencia a un lado. Hemos puesto nuestra fe en que unos funcionarios y burócratas nos van a solucionar todos nuestros problemas. Es más sencillo pensar en una obscura conspiración que sumar números o analizar hipótesis. Que orgullosos están de nosotros nuestros antepasados.

Al Ser Humano le es complicado pensar que todo lo que nos rodea, incluso lo que nos integra, es una incertidumbre; queremos controlar, predecir y encontrar causales en nuestro planeta y universo. Sino encontramos sentido a un sistema que sucede por obra del azar, nos asustamos, más, aquellos que se sienten cómodos ignorando lo que ignoran, ellos son los más débiles y los que más gritan, pues, parecen tener certeza en lo que dicen, contestan interrogantes curiosas con suposiciones. De ellos es el terreno de las teorías de conspiración.

Sigamos especulando y creando conjeturas.

Un Hombre quedará prisionero en un cuarto con una puerta sin llave y que esta abre para dentro; hasta que no se le ocurra jalar en lugar de empujar.

Ludwig Wittgenstein.

Nadie sabe con certeza como va a cambiar la convivencia, como va a ser el proceso que vamos a sufrir para adaptarnos a la nueva realidad del mundo. Los cambios se harán de manera como vayamos aprendiendo y reconociendo las maneras de contagio, algunos gobiernos aprovecharan para crear represiones, algunos trabajos desaparecerán para siempre, algunos lugares cerraran sus puertas, habrá cambios: Los cambios que leo hoy en día son exagerados y forman parte de el grupo de personas que gozan de su ignorancia. Habrá que tomar medidas sanitarias, muchas las debimos de haber empleado desde hace tiempo; lavarse las manos, cubrirse la boca al estornudar, limpiar lo que compremos en lugares públicos —leí las nuevas reglas que se aplicaran en los gimnasios, una de ellas, limpiar y desinfectar el aparato después de cada usuario, ¿antes no se hacía esto? Una razón más para evitar ir al gimnasio a lucir mi nueva ropa y figura de tonel.

La voz de la pandemia fue la ciencia y el arte, ahora la gente deberá valorar su importancia, pero eso no va a suceder, los países con gobiernos caros y complejos como son los del tercer mundo (México está aquí), son los que harán recortes presupuestales afectando la voz del alma y la razón, justificaciones sobran, no estamos a la altura de otras naciones y nuestros caprichos le cuestan mucho al erario.

Esta voz que se busca callar, es la que nos debe preparar para los nuevos retos: Cambio climático; democracia de raza, preferencia sexual y sexual; adaptación a las futura pandemias… el discurso del gobierno es una falacia que nos conviene creer.

Al momento de levantar el telón y volvamos a las calles en masa a darle sonido con nuestro auto y gritos, olvidaremos los datos que produjo el COVID-19 y como se obtuvieron, lo que aprendimos, lo olvidaremos, nuestro entretenimiento quedará como una anécdota en nuestra memoria, por eso va a ser tan fácil desaparecer y callar al arte y la ciencia, no se puede medir o contabilizar, pues, sus resultados no son medidos en base a la popularidad como un discurso politico, la ciencia no muestra sus victorias con premios vacíos. La medicina, solo se ve cuando estas enfermo, de verdad enfermo, cuando el curandero en turno no te puede salvar.


¿Deseamos conservar algún aprendizaje?, el futuro depende mucho de los modelos matemáticos y tomarlos en serio, nos avisaron desde hace más de una década de que el mundo no está preparado para una pandemia, nos han dicho desde hace más de 50 años los daños que le hemos provocado al mundo, muchos irreversibles, en relación al clima y medioambiente, se ha hecho mucho trabajo hablando de la sobrepoblación, de el crecimiento desmedido y necesario de las ciudades… cualquier libro serio de estos temas te puede dar un panorama de sus pronósticos y las medidas sugeridas.

Les suena familiar “Nadie en el mundo esperaba una tragedia como esta”, a mi si, desde mediados del segundo mes de este año lo he escuchado en todos los idiomas. Escuche algunas advertencias el año pasado en platicas y reuniones. Otra frase que me es familiar “Exagerado, desde hace años nos lo dicen y no pasa nada”, aquí en México mi favorita fue “No seas dramático”, estoy seguro todo se olvidará en unas semanas o meses y siempre habrá alguien desde una TV o un timeline de las redes sociales que dirá cuando aparezca un nuevo reto en el mundo: “No nos podíamos imaginar la magnitud del problema”.

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